Perder peso pero con seguridad

Tan solo días después del final de 2019, la lista de propósitos para el año nuevo pareciera imponerse como necesidad en medio de una creciente comunidad virtual y las redes sociales. Entre éstos, uno destaca (por su frecuencia y el hecho de ser común para casi todos los grupos sociales, géneros y de edades) y es: ¡perder peso o mantenerse en el ideal!..

Vivimos en un mundo poblado de personas afectadas por el sobrepeso o la obesidad, condiciones que causan más muertes que la misma desnutrición, en opinión de las autoridades sanitarias mundiales. De hecho, el número de personas con sobrepeso se ha incrementado y se sitúa entre 1.9 a algo más de 2 billones, mientras que aquellos afectados por la obesidad exceden los 650 millones [1, 2]. Y esto tan solo en adultos.

En la población de niños y adolescentes, la situación no es menos preocupante. La OMS en el reporte antes mencionado, para 2016, indicó que 41 millones de niños con edades por debajo de los 5 años tenían evidenciaban sobrepeso u obesidad. Si se incluyen los adolescentes, la cifra se incrementa a 340 millones de personas que deben enfrentar los efectos y consecuencias [1].

Esto representa casi el 30% de la población mundial. En cuanto a las muertes asociadas a estas condiciones, la cifra ronda los 3 millones al año, como también debe considerarse la reducción en la expectativa y calidad de vida [2].

De modo que encontrar solución al problema luce necesario y humanamente comprensible. Lo preocupante en esta búsqueda es la selección de alternativas rápidas o inseguras, que incluyen el consumo de adelgazantes sin prescripción o sin la debida supervisión profesional.

Pero como nuestro interés son los riesgos asociados con el uso de ciertas sustancias o mezclas, nos enfocaremos a analizar brevemente lo que éstos suponen para la salud de las personas.

“Espejito, espejito”

Crecimos en un mundo donde la belleza es un aspecto importante, definido conforme a ciertos estándares, y se le asume como rasgo de salud. Nuestras abuelas habitualmente criticaron a nuestras madres si no materializaban la visión del bebé “gordito” y saludable que era la imagen de niño sano que las primeras defendían.  En medio de todo esto, el mercado comenzó a cambiar y lo orgánico y fresco dio paso a los alimentos procesados y congelados.

Además, el patrón de consumo de la persona común y corriente comenzó igualmente a variar, con ello carbohidratos y grasas saturadas se sentaron en la mesa con los satisfechos comensales. ¡Pero el espejo no se equivocaba! Y con regularidad, recordaba que se estaba lejos del peso ideal. ¡Que ya no se era el más hermoso(a) en el reino!..

Y por supuesto aparecieron los viejos mercaderes que viajaban de pueblo en pueblo ofreciendo curas milagrosas para una variedad de dolencias. Trayendo ahora nuevos recursos y apoyados por grandes corporaciones, comenzaron a ofrecer curas para el “síndrome del espejo” o mejor aún del malestar que éste causa.

Infusiones, tés y pastillas se hicieron parte de la rutina diaria de muchas personas alrededor del mundo. Después vendrían las “cirugías milagrosas” que curarían la obesidad y sus efectos. Pero como no son las dietas o las cirugías objeto de nuestro interés, debemos enfocarnos en los riesgos de usar productos para la pérdida de peso.

Los cuales se clasifican en naturales y medicamentos. Como es obvio se considera adelgazante todo producto, natural o medicamento, que promueve la pérdida de grasa corporal[3]. Ese es el objetivo terapéutico en un programa de reducción o mantenimiento de peso, cualquiera otro sea el mecanismo de acción no debería ser considerado un adelgazante a pesar de la pérdida de peso que pudiera causar.

De hecho, en opinión de la experta Assumpta Caixás, del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), [3]: “Las pastillas quemagrasas… no han demostrado eficacia suficiente para poder ser recomendadas… No existe tratamiento efectivo si no se cambian los hábitos y se lleva un buen plan de alimentación y de ejercicio físico regular. A menudo, estos remedios son píldoras con efecto diurético o laxante que sí hacen perder peso. Pero no es oro todo lo que reduce: Se trata de pérdida de agua que se recuperará en unas horas, que puede tener efectos secundarios no deseables sobre la salud. Adelgazar es perder grasa corporal”

Y hacerlo implica cambios en los hábitos dietéticos y de vida. Y en casos extremos, obesidad en todas sus formas, la intervención oportuna y continua de especialistas en el manejo del sobrepeso se hace regla. De manera que la mejor intervención sigue siendo la prevención o el manejo a cargo de un equipo multiprofesional.

Una mirada a los adelgazantes

En la categoría de naturales, es decir aquellos que no llevan ningún tipo de aditivo o procesamiento que altere su naturaleza, la lista es larga. Basta poner la palabra en tu buscador favorito y verás la cantidad de información que obtienes por respuesta.

Tan solo como ejemplo, una página especializada en la promoción de productos farmacéuticos, incluye como adelgazantes naturales el té rojo (desintoxicante y depurativo), la menta (desintoxicante y aumenta el metabolismo digestivo), la cola de caballo (desintoxicante, antiinflamatorio y antiflatulento), la canela (reduce el apetito, mejora el metabolismo), la alcachofa (reductor de peso), el aloe vera (desintoxicante, digestivo natural), el ginseng (energizante natural, reduce la necesidad de consumir dulces), entre otros [4]. Pablo Cubi, en un interesante artículo, enfatiza que estos productos son adyuvantes del tratamiento y siempre debe estar cargo de especialistas. Del mismo modo les organiza según el mecanismo de acción, en alternativas para “combatir la retención de líquidos, la hinchazón o quemar grasas” [5].

Las alternativas siguen: el café verde, el fucus, la judía, la garcinia, la gimnema, la hoodia gordonii, el anís estrellado, el hinojo y el comino [5]. Y la lista continúa…

Si se buscan como “suplementos y hierbas para la pérdida de peso”, se incluyen ahora nuevos productos: el quitosano (azúcar derivado del caparazón de crustáceos, que es promocionado como bloqueante de las grasas), el picolinato de cromo (mejora la acción de la insulina, posee efecto saciante, reduce la grasa corporal, aumenta el gasto calórico e incrementa la masa muscular), el ácido linoleico conjugado (reduce la grasa corporal y aumentar la masa muscular) [6].

A todo lo antes descrito, se agregan también: el glucomanano (fibra derivada de la planta konjac, inhibe la absorción de grasas), el extracto de té verde (con efecto saciante, incremento en el gasto calórico y el metabolismo), del mismo modo debe considerarse el extracto de café verde, la goma de guar (con efecto saciante), la hoodia, la efedra, la 7-cetodehidroepiandrosterona (7-ceto-DHEA), etc., [6].

Finalmente, están las píldoras para adelgazar que se clasifican en tres grupos: los estimulantes, los suplementos y, los medicamentos aprobados para la pérdida de peso. El primer grupo de píldoras, incluyen todas aquellas que en su composición contienen cafeína generalmente u otro tipo de estimulantes, que aceleran el metabolismo. Con igual mecanismo de acción se cuentan los suplementos dietéticos, muchos de ellos descritos en párrafos precedentes.

Finalmente, las drogas que cuentan con aprobación son: el orlistat (reduce al absorción de grasas), el lorcaserin (que actúa a nivel de los receptores de serotonina en el cerebro, condicionando la sensación de saciedad), qsymia (combinación de fentermina y topiramato, actúa como reductor del apetito y con efecto saciante), el contrave (combinación de naltrexona y bupropión, de amplio uso en la práctica médica en el manejo de adicciones y depresión) y, el liraglutide (que produce saciedad, llenura) [7]. 

Riesgos son riesgos, no importa si son productos naturales o no

Con relación a los riesgos, lo primero que hay que resaltar es que no hay sustancia o mezcla libre de ellos. Que un producto sea natural, no significa que no pueda causar algún efecto adverso.

Otra cosa que no debe olvidarse es el tema de la eficacia, hasta ahora la evidencia existente no es concluyente en cuanto a los efectos de muchas de las alternativas para bajar de peso y eso es importante tenerlo en cuenta. Más aún si se considera el balance riesgo/beneficio previo al uso del producto.

En cuanto a riesgos en específico, con base en lo expresado por Ratini [6], se puede puntualizar: 1) El tema de la sensibilidad al producto o alguno de sus componentes es una constante. Este es el caso del quitosano, por ejemplo, que debe ser evitado por toda aquella persona que tenga antecedentes de alergia a mariscos, crustáceos o alergias en general.

2) Otros riesgos pueden ser para el caso del picolinato de cromo, en específico: el insomnio, la irritabilidad, dificultades para pensar o dolor de cabeza si el consumo excede los 35 microgramos por día. Del mismo modo, debe advertirse que el consumo a largo plazo del ácido linoleico conjugado podría causar resistencia a la insulina y así desencadenar un cuadro de diabetes tipo 2.

3) Algunas de estas alternativas pueden interferir con la absorción de nutrientes o medicamentos, es el caso del glucomanano.

4) En el caso del extracto de té verde, en grandes cantidades, puede causar náuseas, vómitos, hinchazón, gases, deshidratación, mareos, diarrea, insomnio, agitación.

5) El extracto de café verde puede causar, por su contenido de cafeína, taquicardia, insomnio, dolor de cabeza, dolor de estómago, entre otros. Entre otros.

Bubnis [7], nos recuerda que: “Los suplementos para bajar de peso pueden causar serios efectos adversos, de manera que es importante hablar con el médico antes de consumirlos. Del mismo modo, debe tenerse en cuenta los medicamentos prescritos para bajar de peso si bien pueden ser beneficiosos para algunos, en otros puede causar efectos adversos”…

Entonces, bajar de peso con seguridad supone…

Incluir cambios en el estilo de vida, ello pasa por asumir acciones sencillas en nuestras vidas: hacer pausas frecuentes en la rutina de trabajo y caminar o estirarse por algunos minutos, usar un escritorio de pie, estacionar el vehículo en un sitio distante al trabajo para así verse forzado a caminar, usar como alternativa al vehículo el caminar o la bicicleta, hacer deportes o una actividad recreativa que implique cierto trabajo físico [7].

Del mismo modo, se imponen cambios en la dieta con el fin de disminuir la ingesta calórica y promover el gasto, sin deterioro.

Hacer todo esto, nos pone en la ruta señalada por la Asociación Americana de Diabetes [8] que en materia de reducción de peso, promueve:

  • “Volver a lo básico”. Lo que es igual a encontrar un equilibrio entre el ejercicio físico diario, alimentación sana y autocontrol.
  • “Conocer por qué se come”. Dicho de otro modo, si es cierto que muchos comemos por ansiedad y no por hambre; entonces es tiempo de hacer consciente el hábito y comenzar a comer cuando se tenga realmente hambre y en los plazos sugeridos.
  • Mantenerse positivo”. Vigilando lo que pensamos y lo que decimos, particularmente aquello que va dirigido a nosotros mismos. Debe reforzarse la autoimagen.

Y así el equilibrio buscado se refuerza: ejercicio, dieta sana y autocontrol.

Referencias

[1] Organización Mundial de la Salud. (Febrero 16, 2018). Obesity and overweigth en WHO Health Topics. Recuperado de https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight. Acceso en enero 3 de 2020.   

[2] World Population Review. (Octubre 24, 2019). Most obese countries 2019 en World Population Review website. Recuperado de http://worldpopulationreview.com/countries/most-obese-countries/. Acceso en enero 3, 2020.

[3] Bisbal, C. (Marzo 30, 2016). ¿De verdad hay alguna pastilla para adelgazar que funcione? En El País Salud. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2016/03/23/buenavida/1458731752_049405.html. Acceso en enero 3, 2020.

[4] PromoFarma. (Marzo 12, 2018). Adelgazar con productos naturales en PromoFarma Blog. Recuperado de https://www.promofarma.com/blog/nutricion-y-dietetica/adelgazar-con-productos-naturales/. Acceso en enero 4, 2020.

[5] Cubi, P. (Marzo 25, 2019). Las plantas que te ayudarán si quieres adelgazar en TVE Saber vivir. Recuperado de https://www.sabervivirtv.com/medicina-general/plantas-para-adelgazar_548. Acceso en enero 3, 2020.

[6] Ratini, M. (Marzo 9, 2018). Supplements for weight loss en WebMD. Recuperado de https://www.webmd.com/vitamins-and-supplements/herbal-remedies#1. Acceso en enero 4, 2020.

[7] Bubnis, D. (Enero 19, 2019). Natural foods and supplements that burn fat en MedicalNewsToday. Recuperado de https://www.medicalnewstoday.com/articles/324200.php. Acceso en enero 4, 2020.

[8] Asociación Americana de Diabetes. (2019). Lose weight for good en American Diabetes Association website. Recuperado de https://www.diabetes.org/fitness/weight-loss. Acceso en enero 4, 2020.