¡Fiestas seguras!

Vivimos con la convicción de la seguridad es responsabilidad de otros, en particular de de las autoridades que tienen el deber ineludible de protegernos de las amenazas. No obstante a pesar de ser esto parcialmente cierto, el rol que cada persona tiene en materia de seguridad no deja de ser relevante.

Salud, seguridad y sostenibilidad son palabras que hacen énfasis en la acción individual y colectiva. Cada uno de nosotros debería tener un estilo de vida seguro y saludable. En todo esto la responsabilidad del grupo se restringe a estar alerta ante cualquier tipo de riesgo natural o inducido con el fin de minimizar su impacto o evitarlo, de ser posible.

Y es precisamente de este esfuerzo común de lo que estaremos hablando con relación a las celebraciones de fin de año que tienen alcance global. En particular, nos interesa enfatizar en aquello que debemos hacer para garantizar unas fiestas seguras para nosotros y el ambiente.

Las Fiestas no son siempre sinónimo de gozo o salud

Resulta curioso que durante el tiempo que llaman de gozo y felicidad, más de 6 de cada 10 americanos dicen estar preocupados por las presiones que suponen “los regalos, las salidas sociales o las donaciones de caridad” [1]. Y esto se asocia con estrés.

De hecho, más del 50% de aquellos que respondieron la encuesta incluida en la fuente supracitada, indicaron que temían gastar más de lo que podían financieramente para afrontar las expectativas de aquellos a los deben regalar en estas fiestas. Situación frecuentemente limitada a familiares pero en algunos casos incluyen amigos y relacionados.

Más aún, lo que era causa de estrés ahora se incrementa:

“Que regalar en las Fiestas es como tratar de mantenerse al día con los Jones… Entre Instagram y Pinterest, y otros sitios parecidos, las personas se sienten presionadas a capturar y subir la imagen de los regalos perfectos en estas fechas tan especiales…”

De manera que sin pensarlo mucho, pareciera que nos hemos montado en una carrera por ver quién tiene la mejor decoración o quién da los mejores regalos. Sumando así estrés a lo que ya era estresante, tan solo si se considera la explosiva oferta que satura la capacidad de atención y procesamiento de información de la persona común.

Y ello es particularmente preocupante si se toma en cuenta que quienes se sienten más presionados son los padres con hijos menores de 18 años [1], por tanto se trata de adultos jóvenes que apenas se inician en el proceso de consolidación de su autonomía personal y financiera. Grupo poblacional que lleva una vida saturada de estrés precisamente por la presión financiera que supone el inicio de la vida familiar o el arranque como adulto independiente.

Y esta sobrecarga de preocupaciones pasa factura: el malestar estomacal aumenta, como también lo hacen las patologías cardíacas (particularmente el infarto al miocardio, las arritmias cardíacas, las crisis hipertensivas, entre otras) y, los accidentes cerebrovasculares, entre otros.

No debe olvidarse que tan solo hace unos tres años atrás un grupo de investigadores australiano publicó, en el Journal of the American Heart Association, un artículo que señalaba el aumento global de muertes por causas cardiovasculares (durante las Fiestas) no relacionadas con el frío pues, insisten, que el incremento es global (incluye por tanto regiones templadas y cálidas). Situación que se extiende entre el 24 de diciembre y el 7 de enero, fechas que ya eran señaladas como de riesgo en un estudio realizado en USA [2, 3, 4].

Y las muertes por accidentes de tránsito suelen también tener un repunte, particularmente en el primer día del nuevo año [4]. Los excesos en la ingesta de bebidas alcohólicas y consumo excesivo de alimentos, también se suman a la lista de cosas que pueden hacer de Navidad/Hanukkah/Año Nuevo una mala temporada para cualquiera.

Con el aumento en el consumo de alcohol, la intoxicación etílica aguda aumenta y con ella los riesgos asociados. Si a ello se le suma el uso de otro tipo de sustancias que alteran la conciencia, entonces estamos ante un coctel peligroso.

Alimentos hipercalóricos y en abundancia, explican el malestar estomacal que muchos experimentan en estos días. Pero el exceso, por ejemplo de nuez moscada, también puede generar intoxicaciones o muertes accidentales. Las alergias alimentarias también son causa frecuente de consulta por estos días, precisamente, por ese descontrol en la ingesta de alimentos antes citada o el consumo de alimentos que incluyen mezclas de ingredientes.

Gambas, langostinos, camarones, cangrejos, langostas, entre otras delicias del mar, hacen parte frecuente de la lista de las cosas a tener en la mesa durante las fiestas. Y con ellos los riesgos de intoxicación aparecen, así como también el consumo de sustancias que como aditivos o contaminantes hacen parte del producto y los transforman en una bomba de tiempo para la salud.

Antibióticos, probióticos, plaguicidas, metales pesados, son tan solo algunos de los muchos añadidos que se ingieren con cada camarón o producto del mar que no fue correctamente criado o procesado. No deben olvidarse los riesgos biológicos que entrañan.

Ante todo esto, prudencia, moderación y sentido común se imponen como antídotos contra éstos y otros riesgos descritos (o por describir). Sobre todo pensar que estas fechas son para compartir y que hacerlo no requiere de grandes inversiones, ni de regalos o viandas costosas, tan solo se necesita la disposición natural para dialogar y escuchar de forma genuinas.

Las Fiestas no son siempre sinónimo de gozo o salud

Fiestas alumbradas por las luces de los bomberos

La imagen de una blanca navidad se ha hecho por efecto del marketing: ¡la imagen de las Navidades! En el mundo. Pero detrás de la blancura de la nieve o bajo ella acechan riesgos que una vez aparecen, muchas veces obligan a llamar al servicio de emergencias o a los bomberos.

Pensemos tan solo en uno de ellos: la costumbre de llevar a la casa un árbol de conífera y adornarlo. Pero al hacerlo se olvida que se está introduciendo al hogar una fuente natural de material inflamable que en contacto con las luces o velas que suelen colocarse en él o a su alrededor, puede desencadenar un incendio.

De hecho, Shendruck señala que en el lapso de 2011 a 2015 (tan solo en USA) las autoridades de bomberos reportaron un total de 200 casos de incendios a causa del “árbol de navidad”, lo más preocupante: “una cuarta parte de los incidentes fue intencional” [4].

La propia Asociación que agrupa a los bomberos, en ese mismo país, reportó que entre el 2013 al 2017 debieron atender (en promedio) un total de 116 incendios anuales en casas relacionados con el “árbol de navidad”. A ello se suman tres muertes por igual causa, 15 víctimas no fatales y un costo en pérdidas directas cercano a los $10 millones [5]. 

Según la misma fuente: problemas con la distribución eléctrica o equipos defectuosos se vinculan con el 44% de los incendios en estas fechas, lapso que se extiende entre el Año Nuevo y el 3 de enero (con un pico marcado en el Año Nuevo). En un 25% de los incendios, cerca del árbol de navidad se encontraba una fuente de calor cercana [5].

La FEMA (Federal Emergency Management Agency) en un informe de 2015, incluyó los siguientes datos: los incendios asociados al cocinar aumentan en el Día de Acción de Gracias y Navidad, para luego caer por debajo del promedio en los días siguientes. En Hanukkah, Kwanzaa y Año Nuevo la incidencia aumenta, ahora con incendios de tipo estructural relacionados con decoraciones navideñas, arrojando un saldo en pérdidas superior el 34% en promedio con relación al resto del año [6].

Al riesgo de incendio, se suman además: adultos que se caen del tejado al momento de colocar las luces o intentar reparar alguna extensión defectuosa, el riesgo de electrocución por contacto con materiales eléctricos de mala calidad o deteriorados, fracturas en dedos de los pies por caída de árboles artificiales sobre ellos, y no puede dejar de mencionarse el riesgo para los niños que suponen los bombillos de colores (en forma de golosinas) que suelen usarse para adornar los árboles (pues al confundirlos pueden ingerirlos de forma accidental) [5].

No es posible tampoco olvidar que la presencia de nieve y hielo, en aquellas regiones donde se presentan las bajas temperaturas, implican riesgos de caídas por resbalamiento, hipotermia y lesiones por congelamiento, o lesiones al momento de desenvolver las cajas de regalos, son tan solo algunas de las cosas a tener presente [5, 7].

Tampoco deben olvidarse el riesgo de intoxicación por consumo de bayas de muérdago o el riesgo de asfixia que tienen niños y mascotas por el consumo de las piñas pequeñas de los pinos. Riesgo de asfixia que también está presente en adultos pero ahora por ingestión de bocados muy grandes o trozos de frutas secas.

Los riesgos definitivamente no conocen de feriados

En medio del ajetreo propio de estos días, olvidamos que las enfermedades no entienden de fechas. Cuesta mucho hacer dietas, el ejercicio queda postergado para el nuevo año, el consumo de alcohol pone al cuerpo al límite y los trastornos preexistentes ahora tienden a generar crisis.

Pero el acercamiento humano propio de estos días, lleno de abrazos y besos, se hace medio propicio para el contagio de infecciones. En los países del norte es el tiempo de la gripe estacional (y del resfriado común) y con estas prácticas, el contagio se facilita. En este sentido Lisa Ballehr [8] ratifica que:

“Tanto el resfriado común como la gripe se contagian por contacto directo con aquel que se encuentra infectado…”

De allí que al hecho de virus circulando en este lapso más prácticas sociales que suponen el contacto, no puede haber un resultado distinto que no sea: nuevos contagios. Así pues, que en la lista de cosas por hacer antes o durante las fiestas se incluya chequear se tenga con todas las vacunas sugeridas y esto en tiempos de anti-vacunas no es tarea sencilla.

Otro tema frecuente es lo que algunos llaman el “síndrome del árbol de navidad”, asociado a la presencia de hongos en los pinos naturales. De hecho, un estudio efectuado encontró 53 tipos de hongos colonizando frecuentemente este tipo de ornamentos, el 70% de ellos capaces de generar malestar clínicamente significativo [8].

Si se tiene un pino navideño (natural) en casa y presentas picazón, lagrimeo, nariz que moquea y fatiga general, probablemente estás presentando el síndrome antes mencionado. Algunas veces pueden incluso desencadenar cuadros alérgicos graves con sibilancias, dificultad para respirar, estornudos y tos [8].

A todo lo anterior, se añaden las frecuentes e incómodas “diarreas del viajero” que se suelen asociar a cambios en los hábitos alimentarios, ingesta excesiva, consumo de productos en mal estado o contaminado o, a causa de alguna forma de intolerancia. Debe añadirse a la lista la contaminación de alimentos por agentes biológicos causantes de enfermedad (caso E. coli, salmonella, entre otras) [8].

Un tipo de riesgo particular a tener presente, se relaciona con los trastornos de ansiedad o los del estado de ánimo, particularmente la depresión, así como también con el desorden afectivo estacional o la fatiga (asociada al exceso de actividades a cumplir en estas fechas) que afecta a un número significativo de personas [8, 9].

De hecho no debe olvidarse que [9],

“Para algunos, la Navidad es concebida como un tiempo para compartir en familia, dar regalos y comer buena comida. Pero para aquellos que tal vez no tienen buenos recuerdos de estas fechas o han perdido algún ser querido recién, son época de penas y tristezas”…

Y es tiempo de pensar en los riesgos que se adquieren con los regalos

En estas fechas suelen obsequiarse ropa, calzados, juguetes, comida o bebidas, asimismo se incluyen accesorios, relojería, joyería, perfumes, entre otros, pero eso si se trata de la familia. Por el contrario para amigos y relacionados se prefieren velas, adornos, jabones, ropa, gifts cards, cestas de regalos, postres, etc.

Y con cada uno de ellos se están o nos estamos regalando riesgos. Plásticos, derivados del petróleo, aceites, aromatizantes, conservantes, saborizantes, edulcorantes, colorantes, son tan solo algunos de las muchas sustancias o mezclas químicas que están presentes en los regalos que solemos dar.

Las Fiestas no son siempre sinónimo de gozo o salud

La lista de sustancias potencialmente peligrosas que se encuentran presentes en muchas de las cosas que regalamos, desde prendas de vestir hasta maquinarias, incluyen: los nonifenoles, los pirorretardantes bromados, los ftalatos, los compuestos organoestánnicos, las parafinas cloradas, los almizcles sintéticos y el bisfenol A, entre muchos otros [10].  

Estas y otras sustancias o mezclas les puedes encontrar en: cosméticos y productos de limpieza (ftalatos, almizcles sintéticos, compuestos organoestánnicos y triclosan), juguetes de niños (plastificantes tipo ftalatos), zapatillas deportivas (compuestos organoestánnicos, ftalatos, pirorretardantes bromados y triclosan), teléfonos móviles y televisores (pirorretardantes bromados, plomo, mercurio, cromo hexavalente, ftalatos, compuestos organoestánnicos, entre otros) [10].

Cuyos efectos adversos van desde irritación, pasando por reacciones alérgicas, hasta trastornos relacionados con disrupción endocrina, toxicidad reproductiva, carcinogenicidad. De ello hemos hablado en números artículos anteriores.

No deben olvidarse los graves efectos a la fauna acuática y el ecosistema en general.

Prevenir sigue siendo la estrategia más económica

Por ello hacemos nuestras el conjunto de sugerencias que el Consejo Nacional de Seguridad incorpora como parte de sus estrategias para la educación pública. Acciones que suponen: viajar preparado, decorar con seguridad, vigilar las fuentes de combustión, tener presente el riesgo de intoxicaciones alimentarias y, dar regalos seguros [11].

Viajar preparado implica: someter a revisión el vehículo antes de partir y someter a mantenimiento preventivo o correctivo de ser necesario con antelación, descansar adecuadamente el día antes de partir, salir temprano y con tiempo, hacer respetar el uso del cinturón de seguridad por parte de todos los acompañantes, hacer paradas frecuentes si el trayecto es largo, evitar distracciones durante el viaje, designar un chofer sustituto en caso de requerirse.

Para decorar con seguridad, basta con: mantener lejos del alcance de los niños todas esas plantas potencialmente venenosas (muérdago, bayas de acebo, cerezas de Jerusalén y el amarilis) como todo adorno que pueda llevar a su boca, si se usa un pino natural garantizar una buena hidratación y de secarse proceder a sacarlo de la casa, si se usa un árbol artificial chequear que sea resistente al fuego, en cualquier caso debe mantenerse el árbol de navidad a una distancia prudencial de fuentes de calor o de llamas. Usar extensiones de luces según correspondan para interiores o exteriores, reemplazar los bombillos quemados con precaución, reemplazar extensiones en mal estado, usar escaleras seguras para el momento de colocación de los ornamentos y luces, entre otras.

Vigilar las fuentes de combustión, nos pone en alerta cuando se encienden velas, chimeneas, calefactores. Ello pasa por el debido mantenimiento anual con antelación y mantener fuera del alcance de los niños todo aquello que le exponga a riesgo de quemaduras o intoxicación. Debería hacerse una mención especial al uso de fuegos pirotécnicos que debe ser una labor exclusiva de adultos o de personal entrenado.

El evitar intoxicación alimentaria, exige: lavado de manos antes y después de manipular alimentos, mantener las carnes crudas lejos de las procesadas, usar distintos utensilios para cada producto que se manipule, uso de termómetro de cocción para garantizar que se alcanza la temperatura correcta al momento de cocinar, velar por la correcta refrigeración y conservación de los alimentos. Preferir lo orgánico, es una buena idea.

Finalmente, regalar con seguridad nos pone en la tarea de tener que pensar en: tipo de regalo según destinatario, procurando no solo satisfacer sus preferencias y deseos sino también que le regale algo que no lo hará sentir enfermo.

Y como lo hemos dicho en otras ocasiones, actuar consciente y responsablemente nos coloca en la ruta correcta de la seguridad y sostenibilidad.

¡Felices Fiestas!

Referencias

[1] García, A. (Noviembre 13, 2019). Survey: Holidays bring spending stress for most Americans en Bankrate. Recuperado de https://www.bankrate.com/surveys/holiday-gifting-november-2019/. Acceso en diciembre 20, 2019.

[2] López, M. (Diciembre 27, 2019). Las Navidades, ¿tiempo de mayor mortalidad cardiovascular? En ABCEnfermedades. Recuperado de https://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-navidades-tiempo-mayor-mortalidad-cardiovascular-201612230957_noticia.html. Acceso en diciembre 20, 2019.

[3] Rapaport, L. (Diciembre 28, 2016). Why Heart-Related Deaths Spike around Holidays en Scientific American. Recuperado de https://www.scientificamerican.com/article/why-heart-related-deaths-spike-around-holidays/. Acceso en diciembre 20, 2019.

[4] Shendruck, A. (Diciembre 21, 2018). Beware the holidays: All the ways Christmas and New Years can hurt you en Quartz. Recuperado de https://qz.com/1498562/all-the-ways-christmas-and-new-years-can-kill-you-statistically/. Acceso en diciembre 20, 2019.

[5] National Fire Protection Association. (2019). Winter holiday fire Facts en National Fire Protection Association Public Education. Recuperado de https://www.nfpa.org/Public-Education/Fire-causes-and-risks/Seasonal-fire-causes/Winter-holidays/Holiday-fires-by-the-numbers. Acceso en diciembre 20, 2019.

[6] FEMA. (Enero 2015). The Seasonal Nature of Fires. Recuperado de https://www.usfa.fema.gov/downloads/pdf/publications/fa-236.pdf. Acceso en diciembre 21, 2019.

[7] Bharanidharan, S. (Diciembre 14, 2018). Holiday Health Risks To Watch Out For en Medical Daily. Recuperado de https://www.medicaldaily.com/holiday-health-risks-watch-out-428967. Acceso en diciembre 21, 2019.

[8] Yuko, E. (Diciembre 12, 2019). The 16 Biggest Health Risks You Face on Christmas en BestLife. Recuperado de https://bestlifeonline.com/christmas-health-risks/. Acceso en diciembre 21, 2019.

[9] Golden, D. (Noviembre 19, 2019). Minimizing the holiday risks en MSR. Recuperado de https://spokesman-recorder.com/2019/11/16/minimizing-the-holiday-risks/. Acceso en diciembre 21, 2019.

[10] Greenpeace. (Sin fecha). Guía para comprar sin tóxicos. Recuperado de https://www.seapaonline.org/uploads/documentacion/Publicaciones/Gu%C3%ADa%20para%20comprar%20sin%20t%C3%B3xicos_Green_Peace.pdf. Acceso en diciembre 21, 2019.

[11] National Safety Council. (2019). Enjoy a Safe Holiday Season en NSC website. Recuperado de https://www.nsc.org/home-safety/tools-resources/seasonal-safety/winter/holiday. Acceso en diciembre 22, 2019.