- December 6, 2019
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La globalización ha generado interesantes cambios en los gustos y preferencias de las personas alrededor del mundo, por ejemplo, celebraciones como: el “Día de Acción de Gracias” se ha extendido como también el “Oktoberfest”, entre muchas otras. Más aún, ya ni siquiera se requiere ser nativo de la cultura particular a la que pertenecen estas fiestas para celebrarlas. Lo mismo sucede en materia gastronómica. Puedes encontrar shawarmas, arroz estilo cantonés, tortas estilo suizo, etc., en todas partes del mundo.
Lo mismo está pasando con la moda. Los jeans son mercadeados por doquier dado el hecho de ser extremadamente populares por lo confortables que resultan, así como también por lo presentables que son, lo durables, de fácil mantenimiento, su versatilidad y con estilos que se adaptan a todos los gustos, géneros y edades. Ordena un par de jeans, en cualquier parte del mundo, y obtendrás una prenda de vestir que conserva ese estilo retro y a la vez tan único.
Los jeans o denims, como también se les conoce, fueron creados en los Estados Unidos como prenda de vestir para el hombre trabajador de las minas, granjas y el sector industrial. Sus creadores, Jacob Davis y Levi Strauss pensaron precisamente en una prenda de vestir que resultara confortable, al mismo tiempo de resistente al uso y al desgaste [1].
Lo no esperado fue que éste se transformará en un éxito mundial, no solo en la clase trabajadora sino también gracias a Hollywood en los 50s, se hizo símbolo de la “cultura pop” por actores como James Dean o Marlon Brando. De este modo los jeans se hicieron una prenda de vestir apreciada por un consumidor ávido, ya no solo representado por los hombres sino también por las mujeres.
El algodón, materia prima básica usada para su confección, era teñida entonces con el tinte azul índigo, pero con el transcurrir del tiempo se fueron usando otras sustancias para darle una serie de cualidades. Con cada aditivo químico que se incorporaba en el proceso de elaboración, se iban sumando efectos potencialmente negativos para la salud de las personas y el ambiente.
Eres lo que usas
Si el viejo adagio es cierto en cuanto a que “eres lo que comes”, ¿por qué no considerar igualmente cierto de que eres lo que usas? Goldman [2] desarrolla en este sentido un interesante artículo acerca de la industria del jean. Enfatizando la creciente necesidad de revisar todo el proceso para identificar y reducir riesgos, sin que se pierdan los valores distintivos del producto final, al tiempo que se promueve una actuación responsable con el ambiente y la seguridad de las personas; en este sentido afirma:
“…Desde la fábrica hasta el diseñador, a lo largo de toda la cadena de suministro se está consciente de la preocupación. En febrero, los líderes mundiales en la industria química textil aceptaron la invitación de la House of Denim, una fundación sin fines de lucro en Ámsterdam, para discutir la necesaria colaboración a fines de incluir a todos los actores que operan en la química textil para conducir hacia una química consistente y consciente en toda la cadena de suministro y más allá del denim…”
De hecho, Levi Strauss & Co., recientemente, como ejemplo de lo que viene sucediendo en el sector, hizo público el esfuerzo que viene desarrollando para incorporar nuevos procesos para la detección de químicos, como parte del compromiso por reducir el uso de sustancias potencialmente peligrosas en sus prendas de vestir. Este esfuerzo es uno más a lo largo de 18 años de constante revisión e incorporación de cambios que beneficien al ambiente, sus trabajadores y el comprador. En este, su más reciente anuncio, la empresa expresa su intención de unirse al sistema de certificación OEKO-Tex ECO Passport [3].
¿Pero, debemos preocuparnos por los riesgos al usar jeans?
Cuando se habla de riesgos, se hace necesario separarles para fines prácticos de análisis, en riesgos al ambiente y a las personas. En el primero de los casos, la “huella hídrica” en la industria del jean es asunto de constante controversia, dado que el proceso de elaboración de tan solo un par de ellos implica el consumo de 3,781 litros de agua, de acuerdo a voceros de la propia compañía Levi Strauss [4].
De hecho según esta misma fuente:
Un par de jeans requiere entre 500-800 galones de agua; solo el cultivo del algodón requiere de 222 billones de mm3 de agua por año.
Y esta situación en un mundo en crisis de agua potable no puede pasar desapercibida. El problema del agua (más allá del uso racional de la misma) es de tal envergadura, que la Oficina de las Naciones Unidas del Alto Comisionado de los Derechos Humanos, en un reciente discurso, señaló algunas proyecciones preocupantes que hacen referencia al desplazamiento de 700 millones de personas a causa de la falta de agua potable. Más aún se estima que la demanda se incremente entre un “20-30% por encima de los requerimientos actuales” [5].
De hecho, “la industria textil es la segunda más contaminante a escala mundial” [6]. Así pues contribuye no solo a generar tensiones regionales por la carestía del vital líquido, sino también por la creciente contaminación de ríos por el vertido de la industria. Asia es una de las regiones más afectadas por este fenómeno, donde el 70% de los ríos están contaminados por los desechos procedentes de la industria textil [7].
Otros de los riesgos relacionados con el medioambiente pero también con el ser humano, se vincula con el uso de los químicos. Sustancias o mezclas presentes desde el hilado, pasando por el pre-tratamiento, el teñido, el lavado y el enjuague, hasta los detalles finales.
En el hilado se incluyen: poliamidas, el elastano, el spandex poliéster (un tipo de poliuretano) y acrílicos. En el pre-tratamiento se usa el estabilizador de peróxido, agentes de limpieza, agentes para el desescarchado y la soda caustica. La mayor cantidad de aditivos se agregan en la etapa del teñido, en ella se recurre a: agentes dispersantes, polímeros acrílicos, hidrosulfito de sodio, alcohol de polivinilo, fijadores del tinte, epi-poliaminas, hidróxido de sodio, colorantes sintéticos, el bisulfito de sodio, etilendiamina, antiespumantes de silicona, amoníaco y el persulfato de potasio [8].
A todo ello habría que añadir en etapas finales del proceso de elaboración: agentes lubricantes, copolímeros de estirol /ácido maleico, poliésteres modificados, poliacrilatos, amilasas, suavizantes catiónicos y siliconados, resinas poliuretanas, cloraminas, ácido acético, detergentes, hipoclorito de sodio, ácido hidroclórico, resinas acrílicas, sílice, permanganato de potasio y el formaldehido [8].
Aditivos que suponen por separado riesgo al ambiente y las personas en un grado variable, pero que en su conjunto podría potenciarse.
¿Pero cuáles son los riesgos en concreto?
En primer término, si pensamos en los jeans que repelen el agua. Esta propiedad se relaciona con el añadido de una clase de químicos tóxicos conocidos como sustancias per y polifluoroalquílicas (PFAs). Las cuales se vinculan con el desarrollo de cáncer renal y testicular, daño hepático así como problemas del desarrollo. Pero los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC) consideran que el contacto con piel es una fuente “menor” de exposición [9].
La presencia de ftalatos también se ha reportado en jeans, como se ha dicho en reiteradas ocasiones previas estas sustancias se relacionan con el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (ADHD), asma, diabetes, cáncer de mamas, toxicidad reproductiva y endometriosis [9].
El formaldehido es otra sustancia potencialmente peligrosa, con el agravante de que no siempre puede removerse completamente con el lavado de la prenda de vestir. Se asocia con asma, náuseas, algunas formas de cáncer; aunque los efectos adversos más frecuentes son dermatitis con enrojecimiento, lesiones y prurito [9].
Finalmente, el tinte azul frecuentemente usado, ahora está siendo sustituido por tintes azo que se consideran potencialmente carcinogénicos. De hecho, algunos de estos tintes azo han sido prohibidos en la UE, precisamente, por el riesgo de cáncer [9].
¿Cómo prevenir el riesgo?
Si se es parte de la industria, buscando fórmulas para llevar a la práctica la economía circular, la sostenibilidad y la responsabilidad hacia todos los involucrados; como parte de estas acciones se encuentran iniciativas como el ECO Passport o la Alianza por la Responsabilidad del Denim (ARD) las cuales deben ser apoyadas y extendidas.
Como consumidor, se debe fomentar la compra de marcas y productos que resulten no solo eco-amigables sino también demuestren con hechos, que velan por la salud de sus trabajadores y del consumidor.
Una medida práctica para reducir la exposición a algunos de los riesgos asociados es lavar la prenda de vestir antes de usarla por primera vez, de ser posible, del mismo modo como se recomienda en el caso de ciertas telas y alfombras, deben exponerse al aire para que desprendan componentes volátiles.
De nuevo, las decisiones conscientes y responsables que se toman diariamente tendrán un decisivo impacto en el ambiente y en tu vida.
Referencias:
[1] Montanez, M. (Enero 2, 2019). The history of jeans en liveaboutdotcom. Recuperado de https://www.liveabout.com/the-history-of-jeans-2040397. Fecha de consulta: Noviembre 26, 2019.
[2] Goldman, E. (Marzo 2, 2017). Denim Experts Weigh In On Chemicals en Sourcing Journal website. Recuperado de https://sourcingjournal.com/denim/denim-brands/denim-experts-weigh-in-on-chemicals-96387/. Fecha de consulta: noviembre 27, 2019.
[3] Asch, A. (Noviembre 21, 2019). Levi Strauss & Co Strengthens Chemical Screening en ApparelNews. Recuperado de https://www.apparelnews.net/news/2019/nov/21/levi-strauss-co-strengthens-chemical-screening/. Fecha de consulta: Noviembre 27, 2019.
[4] Fluence News Team. (Noviembre 5, 2018). La huella hídrica del jean azul en fluence website. Recuperado de https://www.fluencecorp.com/es/huella-agua-vaqueros-azules/. Fecha de consulta: Noviembre 27, 2019.
[5] Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. (Marzo 19, 2019). El derecho al agua 2019 en Autor website. Recuperado de https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=24360&LangID=S. Fecha de consulta: Noviembre 28, 2019.
[6] LaSexta.com. (Julio 11, 2019). La industria textil, una de las más contaminantes del mundo: compramos un 80% más de ropa que hace una década en Atresmedia website. Recuperado de https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/la-industria-textil-una-de-las-mas-contaminantes-del-mundo-ahora-compramos-un-80-mas-que-hace-una-decada-video_201907115d274deb0cf2812cab0ea61a.html. Fecha de consulta: Noviembre 28, 2019.
[7] Webber, K. (Marzo 8, 2018). The Environmental and Human Cost of Making a Pair of Jeans en EcoWatch. Recuperado de https://www.ecowatch.com/environmental-cost-jeans-2544519658.html. Fecha de consulta: Noviembre 28, 2019.
[8] Source Denim. (Septiembre 11, 2015). Chemichals and synthetics used in making denim en Source Denim website. Recuperado de https://sourcedenim.com/stories-of-source/chemicals-in-denim. Fecha de consulta: Noviembre 28, 2019.
[9] Bendix, A. (Julio 11, 2019). 7 toxic chemicals hiding in your waterproof, stain-resistant, and wrinkle-free clothes en Business Insider. Recuperado de https://www.businessinsider.com/toxic-chemicals-in-clothes-cancer-2019-7. Fecha de consulta: Noviembre 29, 2019.
