ASBESTOS, ¿AMENAZA DEL PASADO O PELIGRO LATENTE?

ASBESTOS, ¿AMENAZA DEL PASADO O PELIGRO LATENTE?

Mucha gente piensa en la exposición a asbestos como un peligro del pasado, pero incluso hoy, permanece como una preocupación mortal para la salud de los ciudadanos.

La Agencia para las Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (ATSDR, de sus siglas en inglés), denomina Asbestos a un grupo de seis diferentes minerales fibrosos (amosita, crisotilo, crocidolita y las variedades fibrosas de tremolita, actinolita y antofilita.) que se encuentran naturalmente en el ambiente. Los minerales de asbesto tienen fibras largas que pueden separarse y son fuertes y suficientemente flexibles para ser hiladas y tejidas y además son resistentes al calor. Por estas características, este material ha sido ampliamente utilizado en una variedad de materiales de construcción, tales como recubrimientos para techos, tejas, baldosas para pisos, y otros más; además de haber sido utilizado en productos sometidos a la fricción en automóviles, telas resistentes al calor, empaques, y otros.

El problema se presenta con la manipulación de estos materiales que pueden liberar pequeñas fibras de asbesto, demasiado pequeñas para verlas, en el aire. Los trabajadores y otras personas que estuvieron expuestos a fibras de asbesto durante muchos años han desarrollado enfermedades relacionadas directamente con el asbesto, incluyendo asbestosis, enfermedad pleural, cáncer de pulmón y mesotelioma.

La información de peligro para la salud suministrada por el Instituto Nacional del Cáncer en su publicación “Exposición al asbesto y el riesgo de cáncer” muestra una información altamente preocupante, el asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), por la Oficina de Protección Ambiental (EPA)y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Según la IARC, hay suficiente evidencia de que el asbesto causamesotelioma, y cánceres de pulmón, de laringe y de ovario.

La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo deasbestosis y otrostrastornosno cancerosos de lapleuray de los pulmones, incluso las placas pleurales, el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos. Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón.

¿Verdaderamente tenemos un marco legal que nos protege?

Aunque está comprobado que los efectos sobre la salud humana de la exposición a los asbestos son altamente incapacitantes o mortales, y cada año, el asbesto se lleva la vida de casi 40,000 estadounidenses, su uso sigue siendo en gran medida no regulado en los Estados Unidos.

Según información publicada por el portal Asbestos.com, desde la década de 1930, la evidencia médica ya relacionaba la exposición al asbesto con enfermedades mortales.  En la década de 1960, se documentó la asociación entre la exposición al asbesto y el cáncer. Sin embargo, no fue hasta la década de los 70s que los eventos fueron notorios y muy difíciles de seguir ocultando al público.

Por el efecto de esta presión, el gobierno de los EE.UU. publicó directrices para limitar la exposición al asbesto tratando de proteger a los afectados. Así surgió la Ley de Aire Limpio de 1970, a través de la cual el Congreso identificó el asbesto como un contaminante peligroso del aire.Esta ley sido enmendada a lo largo de los años y resultó en las regulaciones de la EPA que gobiernan el uso y la eliminación del asbesto.

La ley ha sido seguida por otras medidas federales para proteger a los trabajadores y al público. Ejemplos de otras medidas incluyen las disposiciones de la Ley de Seguridad de Productos de Consumo y las regulaciones de Seguridad Ocupacional y OSHA.

Aunque el asbesto todavía se usa en ciertos productos, su identificación como contaminante ha ayudado a reducir su uso.

Más adelante, se promulgó la Ley de Control de Sustancias Tóxicas de 1976(TSCA), la cual le dio a la EPA el poder de regular nuevos productos químicos comerciales y los materiales existentes que plantean riesgos irrazonables para la salud o el medio ambiente, como el asbesto.

La EPA intentó usar esta autoridad en 1989 al prohibir la mayoría de los productos que contienen asbesto. Se la conocía como la “Regla de Prohibición y Eliminación del Asbesto”. Habría prohibido la fabricación, importación, procesamiento o distribución de la mayoría de los productos de asbesto.Sin embargo, un grupo de empresas interesadas impugnaron con éxito la norma en los tribunales. Una decisión de 1991 del Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Quinto Circuito finalmente rechazó gran parte de la regla. Algunos productos fueron prohibidos bajo la regla de la EPA, pero la mayoría siguió siendo legal.

El gobierno federal desarrolla reglamentos y recomendaciones para proteger la salud pública. Los reglamentos son desarrollados por EPA, OSHA y la FDA, y pueden ser impuestos por ley. Las recomendaciones proveen instrucciones valiosas para proteger la salud pública, pero no pueden imponerse por ley.

Los reglamentos y recomendaciones suelen ser expresados como ‘niveles que no deben excederse’ en el aire, agua, suelo o alimentos y se basan generalmente en niveles que afectan a los animales. Estos niveles luego se ajustan para la protección de seres humanos. El gobierno federal ha tomado una serie de medidas para proteger a los ciudadanos de la exposición al asbesto. Primero, el 12 de Julio de 1989, la EPA prohibió todo nuevo uso del asbesto. Los usos establecidos con anterioridad a esta fecha aún se permiten. Segundo, la EPA ha establecido reglamentos que requieren que las escuelas investiguen la presencia de asbesto y, si se encuentra asbesto dañado, eliminen o reduzcan la exposición. Tercero, la EPA regula la liberación de asbesto desde fábricas y durante la demolición o renovación de edificios para prevenir que el asbesto entre al medio ambiente.

Algunos proyectos han sido introducidos al Congreso buscando mejorar las compensaciones a los trabajadores y reclamantes afectados, y la prohibición importación, fabricación, procesamiento o distribución de productos de asbesto, como la Ley FAIR de 2006 y la Ley de Prohibición del Asbesto en América de 2007, sin embargo, ninguna ha logrado convertirse en ley.

¿Qué acciones podemos tomar ahora?     

Aunque se han logrado avances en el marco legal que regula la exposición a estas sustancias, aún no se ha dado el paso definitivo de la prohibición del uso de los asbestos.

En 2016, una mayoría bipartidista tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado aprobó la Ley de Seguridad Química de Lautenberg, eliminando obstáculos como el análisis de costo-beneficio que había paralizado las acciones de la agencia sobre el asbesto. Desafortunadamente, la EPA no está utilizando las nuevas herramientas que el Congreso proporcionó para prohibir el asbesto.

La EPA durante la administración de Trump comenzó a evaluar los riesgos del asbesto, pero excluyó de la consideración importantes vías de exposición y usos. Por ejemplo, la agencia se negó a tratar el asbesto que permanece instalado en millones de hogares a partir de los materiales de construcción utilizados en las décadas de 1950, 1960 y 1970; no consideró la exposición de los bomberos cuando entran a edificios en llamas que contienen asbesto; e hizo caso omiso de la presencia de contaminación por asbesto en los productos para niños, como los creyones.

Además, ha sido un poco laxa con los importadores de productos que contienen asbesto, exigiéndoles que notifiquen a la agencia antes de que se reanuden los usos descontinuados en lugar de prohibirles permanentemente la entrada a los Estados Unidos.

La historia de la legislación sobre el asbesto en los Estados Unidos está plagada de controversias, encubrimientos e intereses políticos y corporativos.

Las personas lesionadas por el asbesto han defendido sus derechos; pero ha sido una batalla cuesta arriba. Los intereses corporativos continúan influenciando las políticas gubernamentales y el asbesto sigue sin estar prohibido en los Estados Unidos.

El Congreso debe hacer lo que EPA no ha hecho: considerar todas las evidencias científicas que muestran el grave peligro que representa el uso continuado de asbestos y debe prohibirlosdefinitivamente.

Aprobar el proyecto de ley Alan Reinsteinpara la prohibición de los asbestos (ARBAN) de 2019 prohibiría la importación y el uso del asbesto en el plazo de un año a partir de su promulgación. Se salvarían miles de vidas y secerraría el libro sobre el uso del asbesto para siempre.